La educación debe potenciar las múltiples posibilidades de percibir la verda y la belleza, que están sujetas a cambios y, en su negiciación personal y colectiva, rompen la polaridad sujeto-objeto. Es preciso enseñar a los jóvenes a estar en la naturaleza y a ser con ella, no sólo a comtemplarla. También se debería avanzar, sobre todo en el nivel universitario, desde los actuales procesos de conocimiento teórico, hacia fórmulas prácticas y comprometidas de inmersión de los estudiantes en el mundo real, de modo que parte de su proceso formativo lo realizasen allí donde se están dando los problemas ecolólogicos y sociales, afrontando in situ las cuestiones can-dentes del desarrollo contemporáneo.
Los procesos formativos necesitan incorporar una concepción integradora de la Ciencia, el Arte y el Desarrollo Sostenible. Hay que promover desde la educación una nueva mirada, fundamentada en la ética y la estética, que nos permita enriquecernos como personas, tener una visión global del mundo, y perfilar las nuevas necesidades económicas, sociales y culturales de todos los habitantes del planeta, lo que implica, entre otras cosas, un proceso de desmaterialización en el Primer Mundo.
La mirada del niño, del discapacitado, del inmigrante, del otro... pueden enriquecer la visión de la ciudad, de forma que ésta sea un lugar para el buen vivir. Los niños pueden ser considerados como excelentes indicadores ambientales. Ellos son actores de la vida en comunidad, que reclaman de la ciudad seguridad y belleza. Una sociedad que es buena para los niños es buena para todos. Una ciudad que permite que los niños jueguen en sus calles, vayan caminando al colegio, disfruten sin riesgo de los espacios comunes, será sin duda una ciudad sostenible.
Las posibilidades de un cambio en las direcciones señaladas pasan no sólo por apuntar soluciones concretas, sino también por seguir imaginando escenarios futuros en los que sea posible una visión unitaria del mundo y del conocimiento, así como mayores aproximaciones a la sostenibilidad ecológica y social. |

El ecólogo mira en todos lados
De Seminarios como éste pueden seguir surgiendo ideas con un valor prospectivo, anticipatorio, que posteriormente puedan ir confrontando su viabilidad en los contextos reales.
La reciente estrategia de la U.E. de desarrollo sostenible es una iniciativa de interés en la búsqueda de una referencia de futuro, que debe perfeccionarse y replicarse a nivel nacional, regional y local. La Cumbre de Naciones Unidas de Desarrollo Sostenible en 2002 en Johanesburgo debe ser un hito en este desarrollo y concluir con un Nuevo Pacto o Pacto Global Norte-Sur.
El Seminario consideró expresamente cuál debiera ser la función social de los pensadores e intelectuales, también de científicos y artistas, en un proceso de cambio hacia visiones integradas del conocimiento y modelos sostenibles de desarrollo.
Hubo acuerdo en la necesidad de que se practique una Ciencia con consciencia y un Arte comprmetido. Respecto a los responsables de la acción política y social, se consideró necesario que se comprometan explicitamente a favor de estos cambios. Este posicionamiento favorecería el análisis crítico, situándolo en un ámbito público que contribuiría a su aceptación social.
En Torre Guil, Murcia,
a 29 de septiembre de 2001. |