Los
veinticuatro relatos que componen esta obra son trozos de
vida de mujeres luchadoras, del Norte y del Sur del planeta,
historias en las que la palabra interior, el mundo más
íntimo y profundo de sus protagonistas, se pone al
alcance de cualquier lector o lectora abierto al encuentro
con un espacio de cambio y esperanzas.
La autora espera que las mujeres que lean este libro se encuentren
reflejadas a sí mismas en alguna de sus páginas,
en el amor y la renuncia, la alegría o la traición,
el hallazgo o la búsqueda. Y nos dice que para eso
fue escrito, como un libro de compañía, para
quitar el miedo a la incomprensión, para que las mujeres
puedan reconocer sus historias como conexiones que las unen,
y las vivan en un abrazo cómplice, sacando del silencio
cuanto se opone a su visibilidad.
Pero también es un libro para los hombres. La autora
insiste en su interés porque los hombres que se acerquen
a él hallen en sus páginas claves y propuestas
que les permitan aproximarse al mundo femenino, en el necesario
y fructífero proceso de reconstrucción compartida
de valores y roles que ya está comenzando a darse en
tantas ocasiones, “allí donde crecen la inteligencia
bondadosa y la escucha comprensiva”.